Sunday, March 28, 2010

El precio de la verdad

"La indiferencia es tu mejor amiga", le habría dicho María Elena. Ella llora porque despide su inocencia. Hasta ahora siempre había jugado con la verdad. Lucía solía ser franca, transparente con sus deseos. Nunca entendió por qué para sus amantes había sido tan difícil entender su forma de amar, pues era básica, coloquial y simple como un globo. Le gustaba el sexo, huir cuando el dolor asomaba por la ventana, manejar a ningún lugar, enfadarse cuando no se sentía el centro de atención, que la sorprendieran y poder irse y regresar cuando lo quisiera. Al fin de cuentas, ¿no era lo que todos querian también? Pero, luego de tantos besos, pieles, vergas, caricias, sonrisas, tiempo y amor... tuvo que aceptar que todos tenían la razón. Había que jugar, era necesario fingir. Conquistarse es simplemente llenarse de estrategias y vestirse de algo que no se es, para luego descubrirse con la luz apagada.