ADIOS ALAPE
Apareciste en mi vida en el momento en que terminaba mi carrera. Me enseñaste que antes de realizar cualquier escrito debía el autor indagar por las motivaciones que lo llevaban a hacerlo. Contemplaba en tu rostro el astío que sentías ante la mediocridad de "los jóvenes de ahora", como tu los llamabas, la rabia por su falta de interés y de patriotismo, y una nostalgia perenne por tu país como si extrañaras algún pasado mejor, que tampoco sé, si Arturo insurgente, comunista, militante, periodista, historiador, artisa, exiliado, padre, maestro... vivió. Me vendiste libros que me dedicaste. Conversamos, develamos, intimamos y de tu mano y a regañadientes me gradué. Hoy no sé si te aproveché del todo, no suelo arrepentirme de lo que no hago. Sé que trascendiste en mi vida... Que guardo las notas de tus clases y un cassette con tu voz... Que leí y terminaré de leer tus libros... Que recordaré tus ojos, tu sonrisa... Tus piropos a tu paisana caleña... Y quizás cuando pronuncie el nombre del hijo que algún día tendré, me acordaré de ti Arturo.

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