Tuesday, January 02, 2007

Un año más

Hoy 2 de enero estaba en la oficina trabajando. Chanchi había salido a comprar pasteles de carne al supermercado. Yo escribía en el computador y me había conectado a los audífonos del i pod. Así que no podía oir nada, excepto mi música. Desprevenida levanté mi cabeza y no pude evitar la carcajada inmediata, los pasteles de carne volaron por el techo y las carnes de Chanchi rodaron por la alfombra de la oficina. Fue una caida estúpidamente espectacular. 98 kilos de mi rolliza amiga y 430 gramos de los pasteles por ahí desparramados, por ahí como si la mendicidad los hubiera alcanzado. Fue un instante eterno y hermoso porque me devolvió la risa. Pero claro, no por mucho tiempo. Lo verdadermante aparatoso vino después cuando tuve que levantar a Chanchi y me percaté de que en sólo milésimas de segundo yo había transformado mi rostro. Ahora la pena y la angustia eran las sensaciones a exbhibir. Claro ella no es sólo chanchi, también es mi jefe... Así que de inmediato rescaté los pasteles y luego a chanchi.

Pero ¿a qué viene toda esta pendejada? A que ahora sé que no le temo a la vejez, pero sin duda cada año que empieza me hace madurar. Cosa que del todo no me gusta, porque crecer, sin duda, es endurecerse. Porque hay que aparentar, cuidar, disimular, cohibir, trabajar, adular, ahorrar, madrugar, engendrar, abortar, comprar... Verbos, verbos, hacer, hacer, tener que hacer... Y para qué tanta rigidez, si sólo hay una cosa que crece y se endurece divertida, al menos para mí.

Porque este 2007 sea más...

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